miércoles, 24 de septiembre de 2014

ACTO PRESENTACION DEL LIBRO "LOS SUEÑOS DE ALEJANDRO E ISABEL, EL DESPERTAR DE UN NUEVO AMANECER"


 
 
Por Roberto Ágreda Maldonado[1]

Hoy se presenta la novela Los sueños de Alejandro e Isabel El despertar de un nuevo amanecer (2014), obra de Orlando Arias Morales, un autor que no conozco directamente sino por medio del Internet, y a sugerencia del escritor César Verduguez Gómez.
 
La segunda edición de la novela Los sueños de Alejandro e Isabel. El despertar de un nuevo amanecer de Orlando Arias Morales, acaba de ser publicada en la Editorial “América” de La Paz, Bolivia. Esta obra consta de 339 páginas y está organizada en 72 capítulos.
 
Siempre he pensado que la vida de los pintores es propicia para la imaginación y la escritura literaria. Al pintar, el artista, trabajan con las imágenes, algo difícil, para los escritores que sólo escriben. Orlando Arias Morales es un boliviano que se ha dedicado a la pintura con éxito y luego a escribir una novela. Cargado de sus obras ha viajado para mostrar su pintura en Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, EEUU, Italia, Francia, Alemania, Austria, Bélgica y España.
 
Luego de un tiempo de reflexión y adquirir una visión idealista de la sociedad ha escrito una novela espiritual y política: Los sueños de Alejandro e Isabel. El despertar de un nuevo amanecer, en la que el autor con una fuerza inusitada despliega historias de dos personas en relación al mundo, donde unas minorías engañan y explotan a las mayorías.
 
En esta historia los protagonistas construyen un sueño, un nuevo amanecer solidario, donde el dinero sólo sea necesario para satisfacer las necesidades de alimentación, vivienda y ropa y nada más. Orlando Arias Morales textualmente afirma:
 
La verdadera educación consiste en formar individuos libres, creativos, solidarios, con valores que les hacen grandes seres humanos, ahí está la fuente de la felicidad, en su lugar, el sistema [actual, capitalista] quiere que hagan lo contrario, promueven la competencia, la violencia, la discriminación, el condicionamiento, les dicen no sientas, no confíes, buscando satisfacer sus bajas pasiones que son los deseos del ego (Arias 2014)
 
Lo que ratifica la visión humanista y de denuncia de Orlando en su novela, contra los poderosos de todos los tiempos que enseñan el egoísmo y fomentan la explotación. En su reemplazo Orlando plantea una sociedad que forme hombres solidarios, libres, creativos como parte de una verdadera educación.
 
La novela de Orlando Arias es una crónica social que critica la desigualdad y la falta de trabajo para millones personas en el mundo. Muestra el mundo onírico con maestros y sabios que preparan a Isabel y también a Alejandro para un nuevo amanecer.
 
La novela menciona, es una obra bien escrita con mucha pasión y optimismo, algo difícil en este mundo que se derrumba a pedazos por la crisis en muchos órdenes y también en el plano literario: se escriben novelas egoístas, policiales y de terror en forma espantosa y curiosamente, con ello ganan premios cuantiosos.
 
Felicidades amigo Orlando, tú has escrito una gran novela espiritual y didáctica, podemos no estar de acuerdo en algunos puntos, pero compartimos la esperanza de días mejores, sigue escribiendo para un nuevo amanecer del mundo sin maldad humana, con solidaridad y realización colectiva.
 
[1]Lic. en Ciencias Jurídicas y Políticas, Lic. en Ciencias de la Educación, Magíster en Docencia Universitaria por la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) y Doctor en Ciencias de la Educación, otorgado por la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca (USXCH) de Bolivia. Docente de Grado y Posgrado de la UMSS. Presidente de la Unión de Poetas y Escritores de Quillacollo (UPEQ). Presidente de la Sociedad Científica de Doctores en Educación (SCDE). Integrante la Asociación Editora y Difusora de Libros, Escritores Unidos (ESUN). Autor de 26 libros, coautor y editor de 20 libros. Los libros más recientes son: Diccionario de Ciencias Sociales (2011), Vygotski y las Ciencias Humanas (2012), Lo inevitable y otros cuentos (2013), Diccionario de Literatura y ciencias afines (2014).


Agradecimientos y palabras del autor
 
Quiero manifestar mis agradecimientos a todas las personas que han concurrido a la presentación de mi libro “Los sueños de Alejandro e Isabel, el despertar de un nuevo amanecer” en su segunda edición y siento mucho no haber podido acompañarlos por motivos ajenos a mi voluntad, pero si estuve presente con mi mente y corazón, de igual manera mis agradecimientos al arquitecto Danilo Vargas y al Lic. Roberto Ágreda quiénes han intervenido en esta ocasión, también mis agradecimientos a la directiva del Centro Pedagógico y Cultural Simón Patiño quiénes muy amablemente han cedido las instalaciones de este Centro que de forma altruista trabajan por el que hacer cultural de esa bella tierra Cochabamba.
 
Dicen que toda crisis nos motiva a crear, debe ser así porque a mí me ha motivado a escribir esta novela con el fin de analizar y profundizar sobre las causas por el cual la humanidad atraviesa momentos tan difíciles, guerras por doquier, explotación despiadada de nuestros recursos naturales, contaminación y muchos otros males que aquejan a la sociedad, debido a la falta de entendimiento entre las personas, a la deshumanización producto de la pérdida de nuestra entidad como seres humanos, quizás la palabra humanidad nos queda demasiado grande ya que estamos empeñados que nuestro planeta se destruya cada vez más y no hacemos nada para evitarlo, espero que el contenido de este libro les anime a cuestionarse el por qué de nuestra existencia, si estamos aquí para cumplir una misión o simplemente para vivir por vivir, dejando pasar el tiempo hasta que llega la muerte y morimos sin saber para qué vivimos, que los protagonistas de la novela Alejandro e Isabel les inspire a valorarse a sí mismos, que la vida es hermosa cuando se sabe para qué nos ha sido dada, impregnarnos de sabiduría, no con el saber teórico, sino con el saber práctico de vivencias y meditaciones, de esta manera sentiremos la necesidad de despojarnos de todo elemento subjetivo que nos tiene aprisionados en nuestra cárcel psicológica, una vez que rompamos estas cadenas experimentaremos de verdad lo que es la felicidad, ésta es nuestra finalidad, ser felices.
 
Todos los que leemos un libro generalmente nuestra interpretación difiere el uno del otro, unos dirán que es verde, en cambio otros dirán que es rojo, es simplemente porque están ubicados en distintos ángulos y cada cual verá el objeto de distinta manera y otras veces lo interpretamos a la letra muerta, esto es muy común que ocurra, por ejemplo en la exposición del Lic. Roberto Ágreda cuando dice “ En esta historia los protagonistas construyen un sueño, un nuevo amanecer solidario, donde el dinero sólo sea necesario para satisfacer las necesidades de alimentación, vivienda y ropa y nada más.”, es posible que todos entiendan de esta manera, sin profundizar en el sentido que quise dar a las palabras -aclaro- cuando digo que el dinero debe cubrir nuestras necesidades de vivienda, alimentación y ropa y la palabra -para nada más- le da otra interpretación, como si no necesitáramos dinero para pagar transporte, educación de los hijos y otros gastos indispensables, al decir esta frase me refiero que no necesitamos comprar demasiada ropa porque no nos cambiamos diez veces al día, si hay gente que compra demasiada ropa es por estar constantemente a la moda y ser la envidia de los demás, esto es solo un problema psicológico que no es indispensable para vivir como el de ambicionar vivir en medio del lujo habiendo millones de personas muriendo de hambre.
 
Muy acertadamente el Lic. Ágreda nos dice “….. en el plano literario: se escriben novelas egoístas, policiales y de terror en forma espantosa y curiosamente, con ello ganan premios cuantiosos”, es lamentable que el sistema promueva literatura barata, lo hacen con el fin de contaminar nuestras mentes, quieren que seamos cada vez más tontos, así les es más fácil manejarnos y controlarnos, en cambio esta novela difícilmente llegará al lextor porque no lo publicarán los medios masivos de comunicación oficial ya que éstos están al servicio del sistema y dependen de ellos, la gente seguirá consumiendo todo lo que ven y escuchan en la televisión , la radio, todo lo que leen en los periódicos porque creen que es lo mejor e ignorantemente están siendo víctimas sin darse cuenta.
 
No quiero alargarme más, quiero terminar estas breves palabras esperando que este libro sea del agrado de todos ustedes. 

domingo, 24 de agosto de 2014

Presentación del libro "Los sueños de Alejandro e Isabel, el despertar de un nuevo amanecer·





La novela del escritor y pintor boliviano, Orlando Arias Morales


Por Eugenia Castaño
Poeta y escritora colombiana
Mayo de 2013. Madrid, España


La novela del escritor y pintor boliviano, Orlando Arias Morales, nos introduce en una bella y limpia historia de amor de dos jóvenes, con los agravantes que podemos ver en muchas de las mejores obras literarias como Romeo y Julieta de Shakespeare, o María, de Jorge Isaacs, donde los amantes en un amor juvenil e inocente son separados cruelmente por las circunstancias o por los prejuicios sociales, económicos o políticos y los bandos opuestos que los rodean, quienes aplican toda clase de estrategias para impedir y entorpecer lo que finalmente se consumará, porque como en las famosas obras literarias demuestran la realidad del amor humano que contiene una fuerza más poderosa que cualquier arma inventada por el ser humano.
Orlando Arias, en ese romance nos diseña unos personajes con una fuerza vital, sicológica, social, política y filosófica, dos jóvenes que tienen unas características especiales, quienes comparten un mundo real y un mundo de sueños, en los que tienen una serie de vivencias y experiencias que los orientan a ser los protagonistas de un cambio para la humanidad; en una relación familiar Orlando Arias deja ver el problema de todos los vicios que la aquejan, luego a través de la ficción, nos introduce en los sueños de Alejandro quien tiene que enfrentar unas bestias que son todas las limitaciones humanas y cómo enfrentarlas, en Isabel representa el ideal de la sensibilidad y la inteligencia en una gran combinación para percibir el mundo, y proponer un cambio necesario, con un liderazgo que arrastra propio de una juventud con ideales limpios de intereses creados. Alejandro e Isabel comparten un mundo de sueños, que los une en una meta común. Finalmente nos crea la reflexión de una irremediable tercera guerra mundial, sus consecuencias y un nuevo mundo en el que deja entrever la esperanza, a pesar de toda la maldad y los egoísmos humanos, siempre están sus opuestos, la bondad y el amor como fuerzas poderosas, como solución para una mejor humanidad.
De una forma acertada propone una sociedad distinta, comenzando por un nuevo modelo educativo, político y social, Concluye su novela con una nueva familia, la fuerza poderosa de un amor bien entendido entre un hombre y una mujer que han pasado toda serie de vivencias y aventuras juntos, iniciando con su hijo la nueva humanidad tan ansiada por todos pero en un ambiente especial e inesperado. Orlando va más allá de estereotipos convencionales, como Julio Verne nos transporta a mundos inexistentes para esta época pero no por eso imposibles en un futuro.

Acto de presentación de la obra literaria “Los Sueños de Alejandro e Isabel”


Manoli Ruiz  (De la Asociación Española de Críticos de Arte)
Madrid, España 2012


El pasado día 29 de junio tuvo lugar en el Centro Cultural Galileo, la presentación de una novela escrita por el pintor y ahora escritor Orlando Arias, en un acto bastante concurrido, al que asistieron muchos compatriotas suyos, escritores, críticos y amigos.
La mesa estuvo presidida por Tomás Paredes, Presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte, Benito de Diego y Antonio Calderón de Jesús, ambos miembros de la citada Asociación, y acompañados por el autor, en este caso Orlando Arias y en representación de la Embajada de Bolivia, su Cónsul General en España María Celia Orellana.
Antonio Calderón de Jesús hizo una breve síntesis de la obra de Orlando y sobre todo del amigo y pintor a quien conoce hace años. Él ha sido una parte muy importante, para que esta novela viera la luz, se ha encargado de la imprenta y edición.
Seguidamente tomó la palabra Tomás Paredes, quien incondicionalmente aceptó estar presente en este acto. Conoce bien al pintor y en todo el recorrido que hace de su vida y su obra, hace referencia a su calidad, colorido, a sus valores técnicos y creativos, habló de la celebración del nacimiento de este libro, comentando sucintamente la importancia que tiene el libro en las manos de escritores y lectores por todas las posibilidades que aporta, es muy difícil que algo supere el poder portar un libro y sentarse en cualquier parte a leer, a otras técnicas modernas.
Relaciona en sus textos la poesía con la pintura, a los poetas bolivianos con la pintura de Orlando, y eso que en España aunque se conoce a pocos, vive un gran poeta, Pedro ShImose. Decia Waldo Frank que Bolivia era el trozo de tierra más rico del mundo, pisada por los pies descalzos más pobres del mundo.
La novela tiene que ver con su pintura, es creativa ya que hace una pintura magnífica, tiene muchos signos de identidad de su tierra; ha hecho expresionismo, realismo, ha rozado la abstracción, pero sobre todo es sorprendente en la pintura que hace como realismo mágico.
Benito de Diego hizo una amplia disertación sobre la novela de Orlando, al que considera un personalísimo pintor, hombre, íntegro, que sigue su vocación con ahínco, sensible, altruista y compasivo, como queda patente en la dedicatoria de su “opera prima”, que le retrata como un humanista contemporáneo. Pero, además le considera un espíritu cosmopolita y además un soñador.
Señaló que el libro está concebido desde la compasión y que, iluminado por ella, el autor ha creado la historia que le da contenido y la ha plasmado con el arrebato que da la pasión. “Es una crónica apasionada del quehacer de dos seres entregados a hacer el bien y ha impedir el mal que la injusticia supone”.
“La historia tiene dos protagonistas: Isabel y Alejandro, que son jueces y partes del devenir vital de un pueblo llano y laborioso…y también explotado: A Isabel, poseedora de una energía incontenible, la domina y espolea el ardor y el dolor de la injusticia. Sentimiento en el que es acompañada por su Alejandro, que comparte con ella la conmiseración hacia los pobres y oprimidos”.
“Alejandro, en sus oníricas ensoñaciones, ha de ser, cual caballero artúrico, el rescatador y salvador de su señora Isabel y la lleva, al final de sus sueños, guiado por la Nereida, a alcanzarle el triunfo”.
Analizó Benito de Diego la obra desde sus características literarias señalando que la narración se desenvuelve entre el naturalismo de la experiencia más escueto y la fantasía más exuberante, no despreciando la ciencia ficción, por dos vías que se entrecruzan en el transcurso de la peripecia del relato y que es explicada mediante el monólogo continuado de un narrador omnisciente.
Señaló que la narración, de alguna forma, nos remite al universo kafkiano, de cuyo espíritu está impregnada toda la obra, al unir lo fantástico y lo verdadero en una acción proyectada a un futuro nebuloso. Explicó que son muchos los personajes, tanto reales como oníricos. Sin embrago el autor prescinde de cualquier diálogo interpersonal. El único diálogo existente es el que el autor establece con el lector al que dirige sus palabras y pensamientos.
Indicó que la obra recoge las utopías de un humanismo radical y fabiano, puro e ingenuo, en el que se desgranan los paradigmas de una sociedad, en la que la injusticia es doblegada por el tesón de quienes hacen de la justicia su arma y armadura contra el poder y el egoísmo, remarcando que la lectura y la comprensión del texto son inmediatas, sin complicaciones estilísticas, que pudieren difuminar y entorpecer el discernimiento del mensaje, lo que consigue el autor mediante el empleo de un léxico directo y sencillo.
El relato, dijo, siguiendo un proceso diacrónico, está compuesto por un caleidoscopio de escenas que explican las historias de los dos protagonistas, Isabel y Alejandro, a los que las circunstancias unen y así continúan hasta más allá del fin de la narración, que está plena de inocencia.
Concluyó, Benito de Diego, señalando que a esta obra hay que acercarse con actitud meditativa e, incluso, introspectiva, para llegar a descubrir la esencia y el fundamento de toda proposición, sea racional o ideal, que en ella se explicita. “Debemos abordar su lectura con una disposición intelectual abierta a las consecuencias del impacto, inmediato y subsiguiente, que pueda producirnos, para aprovechar aquello que el texto y el contexto nos propone y vibrar y emocionarnos con ello”, dijo.

Cosmos de sensualidad


Comentario de Antonio Calderón
Miembro de la asociación Española de Críticos de Arte
Madrid, España


Tuvo el pasado viernes 29 de junio en el Centro Cultural Galileo, contando con la grata presencia de los ponentes don Benito de Diego González, y de Tomás Paredes Romero  junto con quien aquí les escribe, la presentación del libro “Los sueños de Alejandro e Isabel” (Niram Art, 2012), una novela sobre la injusticia social en la que se denuncian las lacras de un mundo que casi siempre se nos escapa de las manos y en la que el autor trata de aportar ese granito de arena que haría montaña, o al menos montículo, si fueran muchos más los que contribuyesen a hacer más respirable la existencia colectiva.
Con honda carga utópica, “Los sueños de Alejandro e Isabel” viene a poner de manifiesto la trillada fórmula de “otro mundo es posible”, si bien, como apuntaba el escritor Diego Vadillo López en la solapa del libro “este panorama no nos es mostrado de manera prosaica, sino a través de dos planos superpuestos, uno de los cuales entronca con universos de sugestión”.
Tampoco nos resulta a estas alturas novedosa la interrelación de las disciplinas artísticas tanto entremezcladas entre sí como abarcadas compartimentadamente por el creador, por ello diremos que el de Orlando es un caso más. Eminentemente pintor, ha querido hacer esta incursión en el mundo de las letras arrastrándonos hacia tan deliciosos fangos a cuantos ya lo admirábamos como “mago del pincel”. 
Y diré que, además de cromatismo, algo que no podía faltar, hay musicalidad, esa tan propia del escritor latinoamericano, y del ciudadano de tal procedencia en general, que, tanto en el ámbito de la oralidad, como en el de la letra impresa imprime usualmente un ritmo dulce y cadencioso a la expresión incluso más prosaica y funcional de ideas o sentimientos.
Además, en “Los sueños de Alejandro e Isabel” es entreverado lo mítico y lo místico; un halo de suave sobrenaturalidad sobrevuela el cielo de la novela de nuestro pintor-escritor, ese —en palabras nuevamente de Diego Vadillo— “cosmos de sensualidad” que pareciera haber arrastrado Orlando desde sus pinturas hacia la página en blanco.
Por cuanto la novela encierra de incitación a la captura de magias y misterios encerrados en el Universo, recomendamos la lectura de esta obra-debut con la que Orlando se estrena en el ámbito de la literatura, y lo hace con una —según apreciación de Benito de Diego— “fabulosa narración, de palabra y sintaxis sencillas, directas” que quiere conectar con un público lo más amplio posible llevando la intención de aportar alguna idea que otra a favor de la mutua fraternidad mundial, y todo a través de humildes ejemplificaciones trasladadas con hondo fervor artístico.

La novela de un creador plástico


Por Diego Vadillo López
Escritor, politólogo, analista de arte y profesor de lengua y literatura
Abril 19 de 2012 – Madrid, España



Orlando Arias es un pintor boliviano que transmite la suavidad y elegancia de su dicción y ademanes a las criaturas que pasan de su temperamento artístico al lienzo.
Pareciera como si este pintor no lograse resarcirse de esa ralentización a que somete el altiplano, y de ello se beneficia su estilo, habitado por criaturas real-maravillosas en una atmósfera etérea, rica en “sfumatos”, que transcurriera a lo largo de la carretera comarcal que va de Chagall a Diego Rivera.
Un cosmos de pictórica sensualidad habita la obra de Orlando, quien, no conforme con reunir ya una ingente obra, ha protagonizado una incursión en el mundo de las letras.
Según he sabido, en realidad, él primero habitó el terreno de la escritura creativa hasta que, en un momento dado, se vio irremisiblemente seducido por la pintura, extremo que no ha sido óbice para que Orlando recale nuevamente en la Literatura. Y lo hace con una novela, “Los sueños de Alejandro e Isabel”, la cual es de rabiosa actualidad, no en vano versa sobre los estragos de una gran crisis económica que genera, merced al apoderamiento de los gobiernos por las grandes fortunas, una terrible brecha social, como ocurre a día de hoy. Pero este panorama no nos es mostrado de manera prosaica, sino a través de dos planos superpuestos, uno de los cuales entronca con universos de sugestión.
Dos, los que figuran citados en el título, son los que protagonizan la historia tejida por Orlando; dos protagonistas que, ante un panorama aciago en lo económico, contribuyen a una cooperada huida hacia delante especulando con la fantasía y propiciando una inflación de ensueños.
De fondo queda la esperanza de una sociedad más justa y humana, a imagen de mundos más oníricos y edificantes.

viernes, 2 de mayo de 2014

Prólogo



               Orlando es un personalísimo pintor, con obra prolija, llena de poesía, de misterios y de emo­ciones, al que referencié como un gran artista. Des­pués he comprobado que además es un gran hom­bre, íntegro, que sigue su vocación con ahínco; sen­sible, altruista y compasivo, como queda patente en la dedicatoria de esta su “opera prima” literaria, dice Orlando en ella: “Dedico este libro /a mis hijos /a mis padres que Dios tenga en su gloria/ y a toda la humanidad”. Aquí está dicho todo. Estas palabras no precisan otra glosa. Esta es la personalidad del autor. Estos son sus valores y sus poderes de huma­nista contemporáneo.

               Orlando Arias es, como se ve, un espíritu cosmopolita y además un soñador. Al igual que en su pintura, en “Los sueños de Alejandro y de Isabel, el despertar de un nuevo amanecer” el autor se expresa en un meta-realismo, que supera la memoria de los sueños, para introducirse en los espacios de la fantasía.

               La historia que cuenta en su libro, en parte crónica de un tiempo y de una sociedad, tiene sus raíces, no solo en el Valle de donde es oriundo, sino también, como él dice, “en el influjo que los ances­tros ejercen sobre el alma de cada uno”, ya que, en efecto, su narración es muy propia de aquellos paí­ses andinos, en los que transcurrió su infancia y sus primeras impresiones vitales, de las que toda per­sona es feudataria.   

               En la obra de Orlando Arias, como en su pintura, aparecen los colores que dan vida a un ri­quísimo mundo cromático, alimentado permanen­temente por la realidad folklórica y popular de su país.

               J.L. Montané ha definido a este pintor como un “metafísico” y lo es, digo yo, porque su visión de los actos reales abarca a lo que trasciende de la evidencia, para plasmarlo en su pintura con “una mirada del más allá”, que es lo mismo que hace en su literatura. Pero Orlando Arias es además y sobre todo un altruista, que ama a sus próximos y a sus lejanos. A su prójimo, a sus hermanos. A la Humanidad. La compasión es su virtud relevante. Iluminado por ella ha concebido la historia que da contenido a su libro y la ha plasmado con el arre­bato que da la pasión. Es una crónica apasionada del quehacer de dos seres entregados a hacer el bien y ha impedir el mal que la injusticia supone

               La historia tiene dos protagonistas: Isabel y Alejandro, que son jueces y partes del devenir vital de un pueblo llano y laborioso… y también explotado. Isabel nace en un innominado pueblo, en casa humilde, y es adoptada, en contra de la voluntad de su madre, por la familia más rica y poderosa de la comunidad. Esta circunstancia será conocida más adelante por Isabel, lo que constituirá un elemento importante para el fortalecimiento  de su natural rebeldía ante la injusticia.

               El niño Alejandro llega al pueblo con su familia campesina y conoce muy tempranamente a Isabel. Desde entonces sus vidas quedan inexorablemente unidas. El amor que nace entre ellos, ya en la adolescencia fructifica, tras el matrimonio, en el pequeño Miguel, depositario de la historia, en la que Alejando e Isabel, sus padres, son los protagonistas. Historia que se trasmite por generaciones hasta llegar al tataranieto de los protagonistas.

               A Isabel, poseedora de una energía incontenible, la domina y espolea el ardor y el dolor de la injusticia. Sentimiento en el que es acompañada por su Alejandro, que comparte con ella la conmiseración hacia los pobres y oprimidos.

               Con esta vocación arrolladora, Isabel inevitablemente se convierte en una líder popular y termina por crear un partido político, con el que concurre a las elecciones. Una vez ganadas, inicia toda una serie de reformas sociales y económicas que, inevitablemente despiertan el odio de los poderosos, por lo que finalmente, amenazada de muerte, se ve obligada a abandonar. No se rinde, no renuncia Isabel a su sueño quimérico de su personal utopía, simplemente aplaza su consecución cuando dice: “nuestra labor de hoy será centrarnos más en la educación de los niños, ellos están llamados a cambiar el mundo”.

               Alejandro, en sus oníricas ensoñaciones, ha de ser, cual caballero artúrico, el rescatador y salvador de su señora Isabel y la lleva, al final de sus sueños, guiado por la Nereida, a alcanzarle el triunfo, cuando: “el padre de Nereida colocaba la corona en la cabeza de Isabel, los asistentes se pusieron de pie y aplaudían a Isabel, como Reina del Mar”.

               Esta novela se desenvuelve entre el natu­ralismo de la experiencia más escueto y la fantasía más exuberante, que va desde, (sigamos a Italo Cal­vino), lo fantástico visionario a lo fantástico mental, no despreciando la ciencia ficción, por dos vías que se entrecruzan en el transcurso de la peripecia del relato y que es explicada mediante el monólogo continuado de un narrador omnisciente. Finalmente la narración toma un sesgo sorprendente, que de alguna forma nos remite al universo kafkiano, de cuyo espíritu está impregnada toda la obra, al unir lo fantástico y lo verdadero en una acción proyec­tada a un futuro nebuloso.

               Son muchos los personajes, tanto reales como oníricos. Sin embargo el autor prescinde de cualquier diálogo interpersonal. El único diálogo existente es el que el autor establece con el lector al que dirige sus palabras y pensamientos.

               La obra recoge las utopías que de un humanismo radical y fabiano, puro e ingenuo, en el que se desgranan los paradigmas de una sociedad, en la que la injusticia es doblegada por el tesón de quienes hacen de la justicia su arma y armadura contra el poder y el egoísmo.

               La lectura y la comprensión del texto son inmediatas, sin complicaciones estilísticas, que pu­dieren difuminar y entorpecer el discernimiento del mensaje y el autor lo consigue mediante el empleo de un léxico directo y sencillo. También aquí se pueden establecer algunas concomitancias con la obra kafkiana, ya que, “mutantis mutandis”, con­forme señala el ensayista y crítico de la obra de Kafka, Tomás Barna: “Su prosa no se distorsiona jamás. Hay una lógica, una naturalidad, un razona­miento tan claro y veraz en los acontecimientos reales o imaginarios que presenta… que torna lo aparentemente más delirante y absurdo en verdad irrefutable”. Y es que, “mutatis mutandis”, todo eso se puede predicar de la prosa y de la literatura que Orlando Arias desarrolla en esta su “opera prima”.

               El relato, siguiendo un proceso diacrónico, está compuesto por un caleidoscopio de escenas que explican las historias de los dos protagonistas, Isabel y Alejandro, a los que las circunstancias unen y así continúan hasta más allá del fin de la narración, que está plena de inocencia.

               La peripecia de Isabel está narrada en un estilo radicalmente realista, naturalista, en el que no se ahorran los detalles de la crueldad, a los que puede llegar el egoísmo de los poderosos, en su relación con sus semejantes, según la experiencia nos demuestra día a día y podemos constatar, si nos mantenemos atentos al clamor de los oprimidos.

               Alejandro es coprotagonista de la historia de Isabel, pero al mismo tiempo, es protagonista de la historia que en los sueños tiene, en los que aparece como caballero de Camelot valedor y salvador de Isabel, a la que acechan peligros innúmeros e inimaginables. Solo imaginables en el mundo onírico en el que el protagonista se desenvuelve. El autor, en la narración de estos sueños, usa todo tipo de recursos literarios, que van desde los que Lewis Carrol empleó en el país maravilloso de Alicia, pasando por los que J.R.R. Tolkien desarrolló para su Señor de los Anillo, hasta los que la también británica J.K. Rowling manejó para explicar las peripecias de su niño-mago, Harry Potter.

               Así como la historia de Isabel es una imagen fiel de los acontecimientos reales que componen  su entramado, los sueños de Alejandro constituyen una gran metáfora con la que el autor describe la lucha por conseguir los ideales del protagonista entre los que destaca su afán por salvar y proteger a su señora. La narración puede leerse de corrido, siguiendo su discurrir cronológico, o puede leerse abriendo el libro por cualquier capítulo, pues que cada uno de ellos constituyen de por si un relato en el que se da, según la preceptiva clásica: Un planteamiento, un nudo y un desenlace.

               Orlando Arias, el autor, es sin duda, un hombre de convicciones que vuelca en su relato y si bien es cierto que, como decía Ortega y Gasset “nuestras convicciones más arraigadas son las más sospechosas, porque constituyen nuestros límites, nuestros confines, nuestra prisión”, no es menos cierto que, como afirmó el poeta alemán Heine, sólo aquellos que tienen convicciones son capaces de concebir y edificar bellas y poderosas catedrales góticas. Pero como dice el ya citado ensayista Tomás Barna: “La riqueza de la obra literaria nos confirma también, que los símbolos denominados “universales” no son la materia esencial de la creación artística, puesto que - en sí mismos - son elementos estériles. Sólo cuando se hallan animados de una experiencia personal y adquieren la vibración que emana de los sentidos, logrando crear atmósferas en la que se entremezclan la ambigüedad y la sugerencia… los símbolos pueden conmover y emocionar profundamente”. Y este es el caso.

               A esta obra, por tanto, (yo diría, que a toda narrativa), hay que acercarse con actitud meditativa e, incluso, introspectiva, para llegar a descubrir la esencia y el fundamento de toda proposición, sea racional o ideal, que en ella se explicita. Es decir, debemos abordar su lectura con una disposición intelectual abierta a las consecuencias del impacto, inmediato y subsiguiente, que pueda producirnos, para aprovechar aquello que el texto y el contexto nos propone y vibrar y emocionarnos con ello. Aceptado esto, entiendo, con el autor, que es así como el futuro lector debe acercarse a esta narración, y solo bajo esta óptica, ha de entenderse la advertencia que nos hace en la Introducción a la narración, cuando escribe: “hay que leerla con mente abierta, receptiva, sin prejuicios de ninguna clase, desprovisto de todo interés personal y hacer volar a nuestra imaginación, para capturar la magia y los misterios que encierra el Universo”.

Amén, digo yo.